Never knew I could feel like this Like I've never seen the sky before Want to vanish inside your kiss Everyday I love you more and more Listen to my heart, can you hear it sings Telling me to give you everything Seasons may change winter to spring But I love you until the end of time
Come what may, come what may I will love you until my dying day
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martes 26 de enero de 2010
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me emocionas.
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jueves 21 de enero de 2010
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Esperaba sentada en aquel porche que un día apareciera. Buscaba debajo de las piedrecitas, detrás de los arbustos, en cada rayo de sol, en las minúsculas gotas de lluvia. Pasaron los años haciendo que se cansara de buscar, la vida le había golpeado fuertemente y ya no tenía esperanzas, y entonces, un revuelo, aire fresco, mariposas, alegría, ternura, sencillez. Como un torbellino que revolvía su vida, la ponía patas arriba, y ella, le dejaba hacer. Cuando menos lo esperaba, él apareció, con su dulzura, embriagadora del más frío corazón. Y todo dejó de tener sentido para solo haber uno. Su corazón se aceleraba con su presencia, sus manos temblaban, su sonrisa...aparecía, su alma latía. Las estrellas dejaban de brillar, el aire ya no lo sentía, el tiempo se paraba. ¿Sabes cuando aparece esa persona y tu tienes todos tus sentidos en ella, de tal forma que el tiempo pasa y no eres consciente de ello, pero ahí sigue...el mundo girando, la gente haciendo su vida, y tu, absorto en el más puro encandilamiento? Así se sentía ella cada segundo. Justo cuando dejó de creer, el mundo le regalaba alguien como tu. Y ahora pasa los días sentada en el porche pensando como agradecerle al universo el tenerte en su vida.
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martes 19 de enero de 2010
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¿Es tan fácil arrepentirse como me lo parece? ¿Es tan sencillo decir palabras para hacerlas creer a otra persona que las sientes, cuando ni tan siquiera tú, eres capaz de creerte que alguna vez las hayas sentido? Y vuelvo otra vez a pensar en las palabras. Esas que solo tienen el valor que uno mismo les quiera dar, pero que para el lector de éstas, serán lo que él quiere que sean. Es tan sencillo escribir un 'lo siento', tan sumamente fácil hacer creer a la gente que estás arrepentida, que no lo volverás a hacer, que se te fue la cabeza y pensabas con los pies, que sin querer, cortaste el hilo, y lo perdiste. Tan fácil...como engañarse a uno mismo. ¿Cuándo tendrá fin el creerse las mentiras de uno mismo? Porque solo entonces, podrás ver las mentiras del otro y apreciar el dolor, del de más allá.
Que se divorcie de ti el desamparo, que cada cena sea tu última cena, que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena.
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No pretendas que nadie entienda tu forma de amar. Lo comprendí cuando me dijiste "es especial". Lo comprendí porque yo pensaba eso de ti y nadie me entendía. Hay muchas formas de amar, y nadie podrá entender la tuya si no ha pasado por tu misma situación. No por ello dudes de si tu amor es real o eres un bicho raro sentimentaloide. Amar es como respirar. Algo natural. Algo que alguien dispara y sin darte cuenta, ya estás dentro de él. Sacarlo del pecho es tan difícil... que a veces creerás que es imposible, pero el tiempo, ese amigo lento, hará que vuelvas a ser tu, te hará revivir y creeme, volverás a sentir esas cosquillitas.
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jueves 10 de diciembre de 2009
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- Tú no eres de aquí ¿verdad?-me preguntó. - No. - Me estaba preguntando, mientras te miraba, de dónde podrías venir... - Adivina. - No sé...¿El cielo?.
Y es que del amor, como de la vida, siempre se espera más y nunca se está satisfecho. Y mi contento se limita a momentos puntuales, probablemente amplificados en la memoria, y casi siempre, en el recuerdo, transcurridos a oscuras. Avanzarán los días y yo seguiré hundiéndome poco a poco en esta ansia de infinito, en esta inapagable sed de absoluto en la que nada es suficiente. Si por mí fuera, me pasaría el día haciendo el amor, y no sólo porque me guste sino porque es entonces cuando parece que las cosas llegan al límite; cuando, aunque sólo sea por tres segundos, huyo, salgo de mí, me hincho de luz y me aclaro, feliz y sin memoria, prendida en labios inventores de espléndidos engaños. Y entonces me digo que sí, que tiene sentido seguir adelante, a pesar de esta certeza de estar siempre sola.
Beatriz y los cuerpos celestes
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La vela se consume rápidamente a dos milímetros de terminar la mecha. Mil de cal y una de arena. No era así el refrán, ¿verdad? Pero así es la realidad. Ves las orejas al lobo y actúas. Pero esto no funciona así y menos mi corazón. Enhorabuena reina, lo conseguiste.
No es temps per a jocs.
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martes 8 de diciembre de 2009
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Un tubo blanco descendió y se paró sobre ella. Aquella máquina inexistente de razón, empezó a absorver, elevándola dos centímetros sobre el suelo. Alzó su pecho dejándola sin alma. Y de golpe, la máquina cesó. El cuerpo de ella quedó desplomado en el suelo y su mirada inerte desvelaba el vacío interior.
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- Mamá, ¿tú crees que soy una orejotas? - No, hija. Tienes orejas de mariposa. - Pero, ¿cómo són las orejas de mariposa?. - Pues son orejas que revolotean sobre la cabeza y pintan de colores las cosas feas.
Orejas de Mariposa
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lunes 30 de noviembre de 2009
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Los suspiros son los latidos del alma.
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jueves 26 de noviembre de 2009
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Y siento un pitido fuerte, agudo, inquieto, molesto, en el fondo de mi oído. Un pequeño mareo, una leve descensión hacia el suelo. Un extravío, un revuelo, un ahogo en el corazón. Me he dado cuenta. Bastaba con leer aunque doliera. Hobbie que siempre me ha encantado y que me deja horas y horas absorta de la realidad, para empaparme de la imaginación. Así que eso era. Solo tenía que leer, para darme cuenta, de que esto tuvo un final antes de empezar. Que yo soy yo, aunque tu nunca lo vieras.
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miércoles 25 de noviembre de 2009
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Allí, en una estación de tren destartalada, como una escena de aquellas películas de los años 20, en la que la chica le tiraba objetos al chico super indignada, dolida, enfadada, pero irremediablemente enamorada, veía yo algo parecido. Ella no le tiraba nada a él, y él no llevaba uno de aquellos bigotes finos que más que declarar una gran personalidad, eran una moda del momento. Lo interesante de la situación era la conversación, si se puede llamar así, de estos dos. Él parece ser que ha obtenido de ella como unas cuatro oportunidades, pero el memo, siempre la acaba cagando, destrozándola, dejándola inservible y desmoralizada. Y ella, idiota enamorada, acaba sucumbiendo a esos ojos azules que más que el mar, esconden el cielo entero. ¿Preparado?, porque llega el mejor momento... Toda enfadada, levanta los brazos y comienza a golpearle en el pecho a él, como si fuera King Kong, pero sin ser él mismo el que lo hace. Llorando, rabiando. Aquí, debo admitir, que dentro de mi cabecita loca empezó a sonar una melodía típica de película antigua, bastante graciosa por cierto. Pero se ponía más interesante. Él lloraba, y le decía que no volvería a pasar lo mismo, que le diera una oportunidad, y ella gritaba con furia "¿otra????? ¿OTRAAAA???? ¡Tendrá geta el tio!" Y aquí, el gran momento... Donde casi me levanto del asiento desde el que veía tal escena, y me pongo a aplaudir como si de una actuación se tratara (por no decir que me faltó nada para ovacionarla). Él seguía llorando, desamparado, o quizás, buen actor después de cuatro oportunidades.... La miró, con ojitos muy a lo gato de Shrek, y dijo "Te quiero, mucho". Ella soltó una carcajada, nada forzada y le dijo, ya serena, "Y yo a ti....pero me quiero más a mí". Le dio, lo que supuse era un anillo, y se fue.
¡¡¡¡Grande!!!!
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martes 24 de noviembre de 2009
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La observaba desde un asiento del autobús. Estaba sin estar. Su mirada, aunque a primera vista, vacía, expresaba todo su interior, gritándolo, acentuándolo. Su expresión, a veces triste, a veces, ahora sí, vacía, me estremecía. Escuchaba música de unos hilos que se perdían en el bolsillo del pantalón. Parecía seguir la melodía en su mente, inundarse en ella, adentrarse....tanto, que a veces parecía ahogarse. Y entonces la ví. Giró la cara y la ví. Una lágrima recorría su mejilla. No dudé un segundo, y con una leve sonrisa en mi cara, le ofrecí un pañuelo. No pregunté, no quise saber. No me hacía falta. Ya sabía. Y bajé del autobús, dedicándole una última mirada. Esperando que con ésta, aquella chica sintiera el abrazo que le ofrecía un desconocido que sintió en su alma una pena que él ya pasó.
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Escucha, siente, salta de línea, escribe, acaricia, acentúa, exclama, grita, llora.... Porque escribir es también hacer una melodía, es como tocar un piano de teclas subrayadas.
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¿Qué valor tienen las palabras? Repito una y otra vez, y la única contestación que hayo es que el valor de éstas, es gratuito. Damos a las palabras el valor, el poder, el sentimiento, que nosotros queremos dar. Y me decepciono de tal manera.... Me entristece ver, como la montaña de palabras que he ido recopilando desde que era niña hasta ahora, no tienen valor alguno, porque al fin y al cabo, sólo son palabras, que sí, puestas en mí boca, darán el sentido que yo quiera, pero puestas en las de otra persona, harán que me desconcierte, la mente se me nuble y el corazón no entienda. Y vuelvo a repetirme, ¿qué valor tienen éstas?
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lunes 16 de noviembre de 2009
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Hacer esfuerzos contra el deseo de decirte que te quiero. Contra las ganas de echarte de menos. Contra el arrope del recuerdo del cariño de tu mirada, de tus gestos, de tus manos. Vivir sin decirte nada. Callar que sigo aquí, aunque tú ya no me recuerdes.
27.09.09
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Donde acaba la cordura y empeza la locura, compraré tiempo para pasarlo a tu lado, dedicándote suspiros y miradas cautivadoras. Invetiré segundos en caricias sobre tu pecho, minutos en tu boca y horas en tu alma. Me rendiré a tus mimos, tus palabras me hipnotizarán y sucumbiré al futuro, que es el único conocedor del nuestro conjunto. Y entonces, puede que sin ti ya no me conforme.
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Un tren con destino al deseo, al odio, a la amistad, al abrazo deseado, al desconsuelo, a la soledad, al equilibrio, a la armonía... a donde dejes que te lleve. Un lugar donde al rededor de setenta personas cogen un vagón con destinos diferentes, en ocasiones varias está desolado. En determinados momentos concretos, es un desierto, donde nadie viaja.
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viernes 6 de noviembre de 2009
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El verdadero perdedor no es aquél que no gana. El verdadero perdedor es aquél que tiene tanto miedo a no ganar que ni siquiera lo intenta.
Pequeña Miss Sunshine
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viernes 23 de octubre de 2009
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¿La escuchas? Sonaba exactamente cuando él apareció. Con su aire desinteresado pero descomunalmente interesante. Bohemio, rompedor, enigmático, como diría mi abuela...'dejao'. Sí abuela, sí, pero irresistiblemente irresistible. Con esa gafas redondas a lo John Lennon que dejaban apreciar y saborear unos ojos azules intensos. Andares firmes y acompasados. El pelo de un rubio ceniza sujeto, sin llegar a sujetar del todo, por una goma medio desgastada. Su orbita me eclipsó de tal manera que me robó el alma sin poder apreciar nada más de la Tierra.
Quiero ir a por pan y encontrarme con una casualidad. Viajar a lo desconocido, mudarme de planeta, vivir la vida sin sentido. Disfrutar de un remolino de nuevas sensaciones, escapar de la rutina por obligación, y un poco también por amor al desconocimiento. Conquistar un mundo nuevo de una mano de repente descubierta. Porque la vida es a veces un mar por recorrer, de mareas, unas veces arriba, otras veces abajo. Un torbellino, un ciclón, una ráfaga, una corriente, un revuelo, impulsivo, alocado, desenfrenado, pasional, que deseo con ferviente esperanza un día hallar.
Éste cuento me acompaña de hace mucho tiempo.Y dió origen a éste libro, El elefante encadenado, que es el único libro que yo escribí pensando en los niños. Pero no en los niños pequeños de edad, en los niños que habitan en las personas grandes. Este cuento está basado en una vieja parábola. La parábola del Elefante Encadenado. Pero quiero contarle esta historia a usted y contarle porqué le cuento esta historia. Esta es una historia que se cuenta siempre en primera persona. Y dice así... Cuando yo era niño me encantaban los circos. Me gustaba todo. Los animales especialmente. Pero de los animales, el que más me gustaba, era el elefante. Me impactaba ver esa bestia tan grande, con esa fuerza descomunal, capaz de levantar un tronco o una casa con su trompa. Sin embargo, había algo que me sorprendía. Después de la función, éste elefante poderoso, quedaba atado a un costado de la carpa, con una mínima estaca de madera y una gruesa cadena. Siempre me pregunté "¿por qué no se escapa? Tiene la fuerza para escaparse, ¿por qué no se escapa?" Y entonces le pregunté a mi mamá, a mi papá y a mis tios y a mis maestros, por qué no se escapaba el elefante si era tan fuerte. Y ellos me dijeron "no se escapa porque está amaestrado". Y entonces yo pregunté "y si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?" Nadie me contestó. Viví con este misterio del elefante muchos años hasta que un día alguien muy sabio me dió la respuesta. Éste elefante que está atado a una estaca, es un elefante que fue nacido en cautiverio. Ha estado atado a una estaca como ésta, desde que era muy pequeño. Y entonces yo, que era un niño muy imaginativo, pensé en el elefantito tratando de escaparse, tirando de la cadena, tratando de soltarse y fracasando porque esa estaca era muy fuerte para un animal recién nacido, aunque fuera un elefante. El elefante que vemos en el circo no se escapa porque cree, pobre, que no puede, porque alguna vez, no pudo. Dice este cuento, que a veces sueño en la noche, que llego hasta el elefante con una escalera, le levanto la oreja y le digo "Tú eres como yo. Crees que algunas cosas no puedes porque alguna vez no pudiste. Pero ahora eres grande y fuerte y si tiras de la cadena podrías liberarte, ¿por qué no lo intentas?" Algunas veces, termina el cuento, me despierto pensando y soñando que el elefante finalmente tiró de la estaca y se liberó de la cadena. Y entonces me sonrío porque pienso que el elefante sigue estando en el circo porque le gusta divertir a los niños, pero ya no está encadenado. Quiero regalarle este cuento a usted, Jesús, porque quiero que sepa, por si no sabe, que usted es el niño que vive diciéndonos que estamos encadenados a falsas estacas y que tenemos la posibilidad de soltarnos de ellas y ser libres.
Un sollozo y disparada como una bala se levantó de la cama. Asomóse a la ventana para buscar aquella tristeza sin encontrarla en ningún lado. Quería gritarle que no hay nada que hablando no se arregle, que el tiempo lo cura todo... y mil y un consuelos más. Cuando se quedó perpleja al descubrir que una lágrima acompañaba a ese último pensamiento y un sollozo explotaba en su boca.
No dejaba de mirar el reloj. Pensaba que al dar la una, todo acabaría. Y lo miró. Una y otra vez. La desesperación se apoderaba de ella. Un minuto más que pasaba frente a sus narices. Y la nada se convertía en todo lo que en ese momento tenía. Un segundo más, pesado segundero casi incapaz de avanzar. La tristeza le invade cuando al dar la hora el cuento de princesas ya no existe.
Las palabras, según la R.A.E. o cualquier diccionario del mundo, tienen significados concretos. Pero si hablamos de, por ejemplo, la palabra "amor", para algunos significa una cosa y para otros, mucho más. Ocurre lo mismo con los gestos. Para algunos significan algo y para otros, ni eso. A mí ahora mismo solo me sale decir ¡Qué tristeza la mía! Entiéndelo como quieras.
Sentirte al otro lado del teléfono. Oir tu respiración bailar. Darte un beso sin que te des cuenta. Susurrarte un te quiero mudo. Abrazarte con la imaginación. Tumbarme a tu lado sin dejar huella. Silenciar mis sentimientos.
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sábado 29 de agosto de 2009
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Hacer algo por alguien, es arriesgarse a involucrarse. Expresar sentimientos, es arriesgarse a mostrar tu verdadero yo. Exponer tus ideas y tus sueños, es arriesgarse a perderlos. Reír, es arriesgarse a parecer un tonto. Llorar, es arriesgarse a parecer un sentimental. Amar, es arriesgarse a no ser correspondido. Vivir, es arriesgarse a morir. Esperar, es arriesgarse a la desesperanza. Lanzarte, es arriesgarse a fallar. Pero los riesgos deben ser tomados, porque el peligro más grande en la vida es no arriesgarse.
La persona que no arriesga, no hace, no tiene, no pretende, no anhela…
Se pueden evitar sufrimientos y preocupaciones, placeres y alegrías pero te estarías perdiendo de aprender, sentir, cambiar, crecer, amar y vivir…
Perdí la inocencia llorada a los adentros. Perdí la dulzura entre tus dedos. Búscame entre tus almohadas. Búscame en las sábanas. Encuéntrame en el Edén. Encuéntrame en el paraíso. Hojas de otoño caen, mientras un Summertime Girl recuerda el verano pasado y a una niña que deja sus coletas, sus muñecas y el abrazo de sus padres, partiendo en busca, simplemente, de algo más.
Fue tan efímero nuestro momento que llegué a creer que había sido un sueño. Uno de esos que parecen tan reales que despiertas con las mismas sensaciones que has tenido en el sueño. Pero la realidad supera raras veces a los sueños, y ésta fue una de esas veces. Dos minutos de pensamientos recorren cada rincón de memoria. Tres días reducidos a tan sólo dos minutos.
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¿Sabes cuando te dan algo a probar y luego te lo quitan? ¡Lo odio! Quiero esas pequeñas cosas que me dan a probar. ¡Quiero saborearlas! ¡Joder!
¿Cuánto tiempo duran las cosas buenas de la vida? ¿Tendrán fecha de caducidad? Y de ser así, al pasar dicha fecha, ¿dejarán de ser "las cosas buenas de la vida" para ser las "malas"? ¿Es por ello por lo que deben durar, sólo, lo que duran las cosas buenas de la vida?
Yo quiero contigo una tarde de chuches. Un sol apunto de irse a dormir. Jugar a reir, hacernos cosquillas, mordernos el alma, abrazarnos hasta caer rendidos. Una noche de cine. Una cena a la luz de las velas. Dormirme en tu abrazo cálido. Escaparnos a cualquier lugar, sin importar nada ni nadie. No llorar por tener que separarme de ti. Quiero contigo un viento suave. Un baño de espuma. Intimidad. Cariño. Amor. Cumpleaños a tu lado. Pasear de tu mano. La lluvia sobre nosotros y los relámpagos a mil kilómetros. ... Reir, soñar, vivir.
Aún recuerdo en mis labios el primero de los mil besos de anoche. Fue uno robado. Y es que desde el momento que te ví, deseé tenerte para mí. Los siguientes fueron variados. Dulces, apasionados, con mordisco incluido, un juego de lenguas capaz de desarmar a cualquiera. Tus manos, grandes, de dedos marcados, como a mí me gustan, me acariciaban dejando una huella dulce en cada rincón de mi piel. Y aún con toda esa dulzura, el beso que más recuerdo fue el primero de todos. Un beso sencillo, eterno, suave. Un beso de esos con los que el mundo se detiene. De esos con los que siempre dije "el beso más bonito que se pueda dar, es en la frente". Y tú, sin pensarlo un segundo, me lo regalabas, haciendo que mi corazón diera un giro de más de 360º. Abrázame, no te vayas. No me dejes ir. Retenme aquí contigo. Donde todo tiene sentido. Donde por una vez, alguien me hizo sentir especial.
Como una niña se dejaba abrazar por aquellos brazos protectores, que derrochaban amor sin pedir nada a cambio. Aquella noche que empezaba con un final, acababa con lágrimas que desintegraban aquella historia. Nunca nadie le había hecho sentir tan especial en tan poco tiempo, excepto él. Y sin quererlo ninguno de los dos, esos días felices, debían quedar en el recuerdo. Como muchas cosas buenas de la vida, aquella acababa. ●●●●
Viendo las líneas de la carretera dibujar el camino contrario hacia ti, la nostalgia de lo que hacía unas horas tenía, se apodera de mí. Me creía tan fuerte... y ahí aparecías, deborándome el alma, robador de suspiros, incansable soñador. Desarmas mi corazón, sin dudar y con delicadeza. Haciéndome gritar al mundo una vez más ¡Maldita dulzura la tuya! ●●●●
Siempre pensé que los molinos de viento eran elegantes. Con esas aspas gigantes que se mueven al compás del viento. Decorando las grandes montañas, como si de la propia naturaleza hubieran nacido. Grandes y hermosos. Don Quijote aún les tendría miedo. Poderosos e irrompibles. Majestuosos.
Y cuando creía que te había perdido, ahí aparecías. Menos mal que en esa amnesia de vida, tu sonrisa me inundaba. Y si naufragaba, moría de miedo, ahí me salvabas. Si me rompía, un te quiero de tus labios me tranquilizaba. Pero ni siquiera Superman, Spiderman, Hulk o cualquier héroe, era capaz de reconstruirte. Y te me fuiste, pequeña hada azulada. Me quedé con mil besos todavía por darte. Cientos de abrazos podridos por el paso de tu ida. Billones de anécdotas sin contarte.
Me siento perdida, abandonada, huérfana de ti. Quiero ser fuerte, por ti, por ellos. Pero no lo soy. Y te lloro, cada noche a escondidas. Y te extraño, cada minuto desesperado.
Sin fuerzas para aguantarlas me apagan por dentro.
Nada. No hacer absolutamente nada y hacerlo todo. Tumbarse en el césped, mirar al cielo e intentar descifrar mensajes ocultos en las nubes. Una tortuga, una cara, un caballo, una mariposa, un ojo, tu ojo. Dejar la mente en blanco y volver a empezar. 730 días acompañan ese momento. Risas de fondo y algún que otro chapuzón inesperado. Una hoja, un reloj, un bebé, una sonrisa, tu sonrisa. Salir corriendo, lanzarse al agua y desaparecer.
¿Te has fijado en que no hay una nube igual a otra? Es lo maravilloso de la existencia, que hace único al Todo. Cada uno de nosotros, exceptuando las personalidades, somo únicos e irrepetibles, y por tanto, especiales. Aquel árbol, el anciano, el perro, esa hormiga, el banco, la fuente, la música... Llámame loca, pero encuentro todo lo que hay sobre la faz de la Tierra, en el Universo e incluso fuera de él, si es que existe algo, único e irrepetible, y por lo tanto... indispensable y jodidamente especial.
Dulce, sencilla, apasionada, humana, tierna, ... La aconsejo muy mucho. Y dejo esto trailer, porque es una escena que emociona, y capta completamente, la esencia de esta mágica película.
Levantamos cíclopeas estatuas para honrar a nuestros ídolos, creamos terribles máquinas que hacen la guerra por nosotros. Hemos doblegado a todas las razas y, sin embargo, hacemos un amor triste y frío... No somos dioses sino soñadores.